Redescubrir lo Auténtico

Hace pocos días leíamos un artículo donde se mencionaba el paradójico caso de éxito de Fujifilm, que, contra todo pronóstico, logró un éxito mundial con su línea Instax. En 2008, cuando el mundo apostaba por lo digital, Fujifilm tomó una decisión que parecía contraria a toda lógica: en lugar de competir con los smartphones, rescató la fotografía analógica. ¿El resultado? Más de 10 millones de cámaras vendidas en 2019, superando incluso las cámaras digitales. ¿Cómo lo lograron?

Fujifilm entendió que la verdadera innovación no siempre consiste en adoptar la última tecnología, sino en encontrar lo que sigue teniendo valor para las personas, incluso cuando todo cambia.

Los tres grandes aprendizajes de su éxito pueden aplicarse perfectamente al turismo enogastronómico y a las experiencias turísticas en general:

  1. Cuanto más digital se vuelve nuestro mundo, más valoramos las experiencias físicas
    En la era de las visitas virtuales y las redes sociales, la experiencia presencial adquiere un valor incalculable. No se trata solo de mostrar un viñedo o una bodega, sino de permitir que el visitante toque la tierra, huela el mosto en fermentación o amase su propio pan con harinas locales. La clave está en la inmersión sensorial.
  2. Cuanto más fácil es acceder a experiencias genéricas, más apreciamos las que son únicas e irrepetibles
    Así como cada foto Instax es única, las experiencias turísticas deben diseñarse para ser intransferibles. Un recorrido estándar por una bodega puede convertirse en una experiencia exclusiva si se personaliza según los intereses del visitante: una cata a ciegas, una cena en el viñedo o la posibilidad de crear un coupage propio.
  3. Cuanto más accesible es un producto, más valor damos a lo limitado y especial
    La abundancia de información y la sobreoferta turística han hecho que las personas busquen lo exclusivo. En lugar de intentar atraer grandes masas de turistas, muchos negocios enogastronómicos pueden diferenciarse con propuestas para pequeños grupos, experiencias premium o actividades de acceso restringido. No se trata de ser inaccesible, sino de generar el deseo de vivir algo que no se pueda replicar con facilidad.

La Gran Lección: No se trata de resistirse al cambio, sino de reinterpretarlo
Así como Fujifilm reinventó la fotografía analógica para la generación digital, el turismo puede recuperar sus raíces y hacerlas relevantes para el viajero moderno. ¿Y si en lugar de competir por ser «el más tecnológico», apostamos por ser «el más auténtico»?

El desafío está en encontrar aquello que hace especial a cada destino y hacerlo brillar. Porque al final, las experiencias que más recordamos no son las más sofisticadas, sino las que nos hicieron sentir algo único y real.

¿Estás listo para redescubrir lo auténtico en tu negocio turístico?

Compartir publicación:

Deja una respuesta

Antes que tu comentario sea público, será revisado por el administrador de la web.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *